Frases de Nietzsche

Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.

La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.

Lo que no me mata, me fortalece.

Sin música la vida seria un error.

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.

Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.

Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.

La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.

No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.

Fe significa no querer saber la verdad.

En algunos la castidad es una virtud, en muchos es casi un vicio.

¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?.

La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro.

Cuando trates con una mujer no olvides el látigo.

El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.

Lo que hacemos no es nunca comprendido, y siempre es acogido sólo por los elogios o por la crítica.

La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.

En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.

El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.

Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.

Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.

Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los “cómos”.

Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.

Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.

Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida.

En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.

Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad.

La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura.

La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.

Yo necesito compañeros, pero compañeros vivos; no muertos y cadáveres que tenga que llevar a cuestas por donde vaya.

La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas, es la regla.

Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.

El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa.

¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?

La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.

El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.

No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior.

El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez.

Toda convicción es una cárcel.

Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.

Sin arte la vida sería un error.

Un filósofo casado es, para decirlo claro, una figura ridícula.

El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.

Tenemos arte para no morir de la verdad.

Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de tener hijos.

Dios ha muerto. Parece que lo mataron los hombres.

Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.

El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse.

Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos.

Cuando me encuentro con una criatura, encuentro la voluntad del poder.

El gran estilo nace cuando lo bello obtiene la victoria sobre lo enorme.

El hombre se define como ser que evalúa, como ser que ama por excelencia.

El pensador sabe considerar las cosas más sencillas de lo que son.

El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.

La edad de casarse llega mucho antes que la de quererse.

Las razas laboriosas encuentran una gran molestia en soportar la ociosidad.

Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.

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