Escritos Adolescencia XXVII

EncuentroS
(PARTE I)

Debió ser mi gran cita, todo estaba planeado al detalle, todo… nunca esperes que todo funcione como esperabas, porque nunca se sabe que va a pasar, nunca.

Estaba despierta y solo eran las 6 de la mañana, ya empecé a arreglar la casa, al vivir con mas gente es lo que pasa, no puede estar todo ordenado con solo que una no siga las normas de limpieza, por la misma razón, no se puede reciclar, ni ahorrar agua, ni seguir ningún orden que pueda mejorar la convivencia, por el simple hecho de que aunque 4 lo hagamos la quinta haga siempre lo que quiere cuando le sale de los ovarios. Pero es nuestra amiga, y es lo que hay.
Cuantas veces me habré mirado al espejo y nunca consigo saber quien es esa chica que se refleja en él, siempre está distinta, pero tiene algo que me parece familiar, no se porqué pero por mas que la mire no puedo identificarme con ella. Después de mi chequeo diario de todos mis complejos y mis sueños imposibles, salí a comprar el pescado para hacer sushi, nunca antes lo había cocinado, pero quise seguir los consejos de un amigo aficionado a la cultura gastronomica oriental, todo un personaje que me estubo explicando con detalle, todos los pasos para un hacer un sushi segun él ”rico, rico”. Es esencial comprar el pescado fresco, así que si es del mismo día mejor.

Primero fui a sacar dinero del banco, mi cuenta estaba en las ultimas pero nunca me preocupo por ello, siempre espero que nunca sea ese día. Entré en el mercado, el suelo estaba mojado y yo iba con sandalias tipo no llevo nada, muy tipico de mi, siempre llevo lo mas inoportuno en el momento menos oportuno, valga la redundancia, sea lo que sea y vaya donde vaya, no entiendo como aun no me dieron ningún premio para la mas patosa del mundo. Con mi estilo personal hice una especie de baile absurdo intentando no mojarme los pies, puesto que el olor intenso a pescado de la primera parada del mercado, no me daba demasiada confianza para pisar el suelo sin manias…
Bien, pescado en el congelador, ingredientes preparados, casa medianamente habitable, amigas cadauna con su compromiso respectivo quieran o no, caja de los gatos limpia…

Nunca entendí como la gente podría mantener una relación seria por internet, hasta que me tocó y hoy por fin, iba a conocer en persona a mi gran amor, le deseo tanto, le amo tanto… Intercambiamos nuestros correos por un chat y desde ese día conectamos, solo nos veíamos por la cam una vez a la semana, y esperaba siempre ese día con ansia. Eramos diferentes, pero nuestro amor era igual de sincero. Creía que se cansaría de mi, ya que por mi trabajo no pude quedar antes, pero por fin llegó ese día. Estaba segura que iria todo fantastico, y así fue hasta que llegaron los postres, el sushi habia triunfado y solo me quedaba sacar del congelador el tiramisú que me habia propuesto hacer esa tarde, estaba muy animada y activa asi que no me llevó mucho esfuerzo.

Él era perfecto, me sonreia, estaba atento, era alto y delgado, con una mirada especial, el pelo largo que le hacia aun mas interesante, por tener 31 años estaba muy bien. Yo con mis 22, me sentía un poco niña, pero él nunca me trató como tal. Y la verdad es que parezco mas estropedada que él, un desastre de mujer vamos.

Fuimos al sofa para comer el tiramisú, ahí estariamos mas comodos. No lo prové cuando ya tenía su lengua en mi garganta, me sorprendió su forma impulsiva de meterme mano, a la vez que me encantó. A él no se le notaba nervioso y yo sentía que mi corazón iba a explotar… Todos mis pensamientos se entrelazaban, se cruzaban y chocaban como si hubiera sonado la alarma de incendios en cualquier edificio, el caor se adueñaba de mi mente, asi que me dejé llevar por mi instinto para expresar mis sentimientos. Pero algo no iba bien.

Tenía esa sensación, ese presentimiento, sabía que algo malo iba a pasar cuando derrepente noté algo en el pecho, como si algo me hubiera atravesado. Pero no sentía dolor, no sentía nada… se supone que era yo quien estaba besando a esa persona tan especial para mi, tan ansiada y deseada, pero derrepente lo veia todo como mera espectadora. Notaba como sus manos acariciaban mis pechos, pero yo no controlaba mi cuerpo, notaba una presión que no dejava moverme, pero a la vez me movia, aunque no era yo quien lo hacía. Entonces quise gritar, pero derrepente no tenía voz.

Me habia quedado sin voz? Era como si mi cuerpo no respondiera, ese peso que me aplastaba me controlaba. luchaba contra él, pero esa energia invisible o lo que fuera estaba dentro de mi, lo notaba, y no podía hacer nada. Gritaba y peleaba sin ningún resultado. Cada vez respiraba mas fuerte, notaba como me ahogaba, aunque veia que mi cuerpo se reljaba cada vez mas con las caricias…no entendía nada, de verdad era real, ¿como podría ser real?

Fue un instante, fue tan rapido que ni siquiera recuerdo nada. Me despierto confusa, ¿fue todo un sueño?… No, no puede ser, no entiendo nada…¿Pero qué está pasando?

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