Escritos Adolescencia XXII

Por un ínfimo instante se paro el tiempo. Siendo su deseo  giró sobre su espalda para poder ver surgiendo de detrás la voz que tanto tiempo atrás le quitó toda esperanza. En un momento su alma se sumió en pánico y felicidad, en destierro y emoción, su corazón se aceleró su pecho se oprimió y sin habla quedó su lengua. El gran y respetado cayó de rodillas al pensar en la mísera posibilidad de que esa voz fuera real, aun sin poder ver por el complejo de su alma, empezó a demorar su intocable paciencia con su ansia de esperanza. Y entre ruegos y impotencia, su corazón estalló de paz nada mas tocar el suelo con su pecho, sintió por fin la dulce calma de saber. Ahí estaba él, tirado como un racimo de flores marchitas en su tumba, delante de la respuesta y sin tan siquiera fuerzas para un último suspiro, falló su cuerpo sin poder seguir el ritmo de su alma, lo acelerado de su anhelo arrebató lo que mucho antes, el palpito por fin cesó dando forma a una nueva visión. No tubo respuesta alguna para tan agonía, sin su sentido expiró todas sus culpas y aunque desvanecieron cual posibles esperanzas ahora por fin sabía lo que nunca nadie fue capaz.

Esculpiendo tan bella imagen de quién yace descansando con una placida sonrisa en medio de la nada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: