Escritos XXXVI

Sostenida en dos vasos de cristal
lleno el tuyo ausentemente
y me sirvo el doble a mi.
Me fumo cada palabra
para que tuyas puedan ser.
Tu respiración se cuela
por el resquicio de la ventana
para despertarme del ensueño
que es anhelar tu llegada,
sosegando cada segundo pasado
mudas entre disfraces
por recordarme que retome tu vaso
para llenarlo ausentemente
y servirme el doble a mí.

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